El soterramiento de la vía del tren de Durango era un anhelo de los y las vecinas de Durango como de los conductores que veían cómo su paciencia se consumia con el bajar y subir de las barreras de los pasos a nivel. Estos paralizaban la circulación de la ciudad y de las carreteras circundantes varias veces a lo largo de un día.

Este proyecto concebido durante la época del pelotazo inmobiliario, con la crisis sufrió un parón que obligó a reconsiderar las dimensiones del faraónico plan inicial. También provocó un retraso en los plazos de ejecución, lo que hizo que el escepticismo de la gente creciese y los políticos se viesen en la obligación de incluir entre sus promesas electorales la finalización de esta obra.

Sabiendo que este paisaje partido de Durango algún día desparecería, comencé a disparar mi cámara de forma sistemática cada vez que me encontraba con la estación como con sus pasos a nivel.

En la medida que se acercaba la fecha del cierre de las vías y la estación vieja, me asaltó una inquietud; había fotografiado estos lugares desde todos los puntos de vista imaginables, pero me faltaba algo: Fotografiarlos desde el mismo tren cuando atravesase la ciudad.

Esta es una de las dos series que he hecho fotografiando Durango desde el mismo tren.

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