“LA FÁBRICA DE REPARAR CUERPOS HUMANOS POBRES”
El hospital es una gran mole de hormigón que me recuerda en su diseño en planta a las cárceles de toda la vida, con la diferencia de que estos hospitales crecen en vertical. Un eje central comunica las diferentes alas del edificio a través de escaleras o ascensores. Cada planta acoge diferentes patologías; cardiología, traumatologia, interna, terminales…Cada ala en su zona central dispone de un área de enfermeras y en los extremos de cada planta podemos encontrar zonas de descanso donde solícitas máquinas nos suministrarán todo tipo de bebidas y comestibles empaquetados.

Las máquinas de exploración se encuentran en la primera planta o los sótanos, cerca de las consultas externas y los quirófanos.
Los pacientes de la comarca deben acercarse hasta el hospital para hacerse cualquier tipo de reconocimiento, lo que impide que en ciertos momentos los que han sido internados puedan disponer de estos servicios.
En el exterior del hospital se ubican los servicios de lavandería o cremación de residuos médicos.
Las instalaciones de refrigeración y calefacción que se montan sobre los tejados de las alas de menor altura, suponen una grave molestia para los pacientes que durante el día y la noche deben soportar el ruido que estos generan.
EL transporte de viajeros es continuo. El transporte público trata de acercar a la gente a este hospital construido en tierra de nadie y el aparcamiento de vehículos es un problema que exige acondicionar cada año que pasa más plazas de estacionamiento.

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